Hay momentos en la vida (en el día, la semana, el mes…) en que necesitamos tener algo físico que nos recuerde lo maravilloso que es vivir. El trabajo, lidiar con nuestras propias obsesiones y deseos  y otras mil cosas que llevamos a la vez, nos hace encontrarnos en túneles oscuros sin salida.

Para recordarme que la vida es algo más que el lidiar en el día a día con los demás y con una misma, tengo estas fotos del buen rollo que he decorado con washi tape. Las dos las tomamos en la playa el verano pasado (2011), durante nuestras vacaciones. Aquella tarde el mar estaba muy tranquilo, a una temperatura de esas que te hacen decir “no saldría de aquí nunca”. Y a mi me invadia la sensación de bienestar, de no tengo prisa ni nada por hacer más que disfrutar de este rato. No quería que terminara nunca. La compañía también contribuyó a ello.

Así que ahí os dejo mi trabajo de washi tape del taller Lanoa de Córdoba en CoSfera, para que lo disfrutéis. Ahora ocupa un lugar destacado en casa.