Las blogueras del #15J me tienen desesperaita de la envidia. Más que nada porque entre todas (sobre todo las directoras de orquesta…) han creado un megaevento que surgió de unos comentarios en Twitter y de eso que a todos alguna vez nos ha pasado: ¿quedamos y nos “desvirtualizamos”?

Sea como fuere, yo acabo de llegar a este mundo y no me he apuntado a la “fiesta”. Mi marido ni sabe lo que es (y como decían las gemelas rubias de bote en Gran Hermano: “ni falta que me importa”). Eso no quita que provoque en mi una envidia muy sana pero muy amplia. Hasta el punto de que me he comprado mi hielo, mi ginebra y mi limón para el viernes 15 y hasta me he planteado “¿qué me pondría yo para el #15J?”

En Granada empieza hoy nuestra fiesta grande: Corpus. Y anoche tuvimos evento en el Teatro Isabel La Católica. Así que aqui la Pitu-rucita se puso sus mejores galas, se pintó las uñas, se puso su meganillo fascinante, sus pulseras envida de su niña, sus taconazos y su modelito minifaldero. Se maquilló, se peinó divina de la muerte, cogió su bolsito, y ale! a pasear! No es por nada, pero yo me sentia maravillosamente bien y eso es lo único que me importaba.

El viernes hare algo similar, me pondré mis mejores galas, mi bebida y un poquito de musica…

¡Lo que hace el espiritu del #15J incluso a las no asistentes!