Llevo varios días coartando mi propia libertad de expresión. Callándome cosas que quiero decir, porque en el fondo pienso que hablar por hablar no sirve de nada y yo no soy de las personas que actuan (ni me manifiesto, ni firmo..)

Pero lo de Andrea Fabra ha sido la gota que ha colmado el vaso. Me da igual si usted se ha dirigido al PSOE como si lo ha dicho por los parados, no tiene ningún sentido que una persona que representa al pueblo diga “que se jodan” estando sentada en el Congreso de los Diputados. Menos diputados, menos senadores y menos papanatas chupando la sangre a los auténticos trabajadores. Dudo mucho que usted, Señora Fabra tenga que contar las cocacolas o cervecas que se toma al cabo del mes porque están contadas, dudo que diga “ay no, mejor este finde no bajamos a la playa que hay que ahorrar gasolina”, dudo que su hijos (si los tiene) vayan a colegios públicos tan magníficos como ese de pago que cuesta MI SUELDO.

Y no me meto con los ricos por el simple hecho de ser ricos, me meto con los políticos ricos, porque los políticos son el ejemplo del pueblo. Antes eran los comerciantes los que decidian, los que tenían la pasta, ahora, aparte de la COE (otros papanatas) son los políticos, los de alto cargo los que deciden.

Que bien que somos europeos…

Yo sólo quiero que no sigamos los mismos comiendo de la mierda, que nos la repartamos todos, pero absolutamente todos. Que no tengan los mineros que andar, literalmente, cientos de kilómetros para ni tan siquiera ser recibidos.

Que el dinero no da la felicidad, pero qué bien viven los que si lo tienen.

Si sigo hablando reviento y prefiero que revienten ellos. Todo dios con un sueldo de 1000€ en jornada completa, ya verías cómo ahorrábamos.

He dicho.