Después de las Navidades, la Semana Santa, San Juan y algún que otro capricho consumido más de lo habitual, hicieron que el uniforme del trabajo (si, una academia con uniforme) se me empezara a quedar pequeño. Menos mal que para el de verano nos pusieron unos de estos anchitos con tirita en la cintura-cadera y una camiseta más bien larguita. Claro que esto ha propiciado que yo me deje aún más…

Así que ni corta ni perezosa, y después de que desde enero, tras mi lesión después del Pilates (y eso que el pilates es para estirar, no para lesionarte)…, no haya hecho ni una gota de ejercicio (no cuenta eso de ir del baño al salón, y a la cocina y dar paseos por la academia de la clase a la fotocopiadora), pues decidí apuntarme a Aquagym. Pero no al de un gimnasio que ese me sale mu caro, a este de aquí del pueblo, que por 17 euros vamos del 16 al 31 de julio todos los días excepto sábados y domingos. Si, habéis leido bien, TODOS LOS DIAS. Ellos no nos podían haber puesto algo del estilo… venís tres días en semana la primera quincena y dos días en semana la segunda o algo así, no esto todo de una vez… como el que se quiere comer dos polvorones a la vez, pero con agujetas.

Allí que nos plantamos ayer mi señora madre y yo, con nuestros respectivos bañadores. El mio es del año la polka, que fuera del agua se me queda mu ajustadito, pero dentro… En fin..

Todos para el aguita.  Pues ahí que nos metemos las 13, yo no soy supersticiosa, en la piscina pequeña, tan pequeña que no paramos de darnos manotazos. Porque otra cosa no, eh , pero movernos no paramos. Y la monitora es de estas marchosas que no para de dar órdenes (cómo tiene que ser no?). Lo primero “PATADA ARRIBA”, lo escribo en mayúsculas para que notéis que la monitora grita… se le oye mejor que la música. Y allí nos ves, un pie al fondo y otro arriba. Y en ese momento es cuando me doy cuenta de que mi bañador da de si, yo dando botes y el bañador totalmente fofo por la parte del pecho…

“PIERNAS RECTAS, NO VEO NINGÚN PIE FUERA DEL AGUA”. La madre que la parió…. “PATADA PEQUEÑA”. Así… bueno… en plan sentada en el agua, piernas rectas, patada pequeña… y nos tiene así un rato hasta que me duelen los higadillos y empiezo a hundirme… sólo se me ve la carita. Ahora PIES FUERA, PIES DENTRO, esto quiere decir que en la misma postura, haciendo equilibrio con las manos dentro del agua, en un ángulo recto tronco y piernas, sacamos y metemos los pies del agua… Otra cosa no, pero manotazos bien que nos damos las unas a las otras. Ahora ARRIBA, eso quiere decir que nos apoyamos con las manos en el borde y empezamos a dar saltos, a cual más alto.. Y hoy yo llevaba mi bikini, que también me ha dado de si la parte de abajo… claro se me veía la huchilla. Y esta crisis que no me da pa comprarme un bañador.. ni un bikini.. el año que viene.

Nos manda a la piscina grande, y mientras damos patadas rectas nos pone a hacer la macarena con los brazos fuera del agua. Me ahogo. La odio otro poco más. Yo creo que lo hace aposta para ver si alguna dejamos de ir y se queda la piscina pequeña un poco más vacía.

Yo os digo una cosa, si con estos quince días dejándome el “cuerpo y el alma en el escenario” me quedo como la monitora… entonces hago el esfuerzo…