Hace años que la conocí, pero ahora me inspira más que nunca.

Mi musa  alimenta mis sentidos porque conoce lo que me gusta.

Mi musa alimenta mis ideas con las suyas. Ya no se si además de ponerlo en los agradecimientos, nombrarlo coautor.

Mi musa además de inspirarme, me quiere y me cuida. Cocina de lujo y está pendiente de preparar lo que nos gusta.

Mi musa escucha mis penas y sonríe con mis alegrías. Si está mi musa conmigo, las penas son menos penas.

Mi musa se alegra con mi felicidad, participa en ella, colabora y la tiene en cuenta.

Mi musa prepara deliciosos cócteles nocturnos. Tiene recetas infalibles para que Morfeo me invada tras un gran rato de pasión.

Mi musa me inspira con su risa, con sus gestos y su sonrisa. Se me nubla el día si entristece.

Y aunque no sabemos si mi musa me lee, al menos, se sienta a mi lado mientras escribo.

Gracias musa, yo también te quiero.