El otro día os contaba la tarea que Brisa y mi niña me dieron cuando ella era un bebé reptador y gateador. Ahora ya no estamos tan atentos a que el suelo esté impoluto, pero mantenemos a Brisa pelada durante unos 6 meses al año para que su pelo no nos moleste tanto.

Investigando por Internet, que ya no se lleva eso de ir a las bibliotecas, he descubierto que la revista Pediatrics tiene un estudio que dice que los niños que tienen durante su primer año de vida contacto continuo con perros o gatos, son menos propensos a padecer enfermedades respiratorias. Habría alguna madre que me diría que su hijo tenía problemas ya en su primer año de vida.

Es un estudio generalizado y seguro que a todos los niños nos les va igual. Mi experiencia es que mi niña ha tenido un par de resfriados al año y durante el primer año, apenas se puso enferma. Su primera enfermedad de fiebres altas fue con 6 meses y apenas le duró una semana. Luego al año tuvo otro episodio de fiebres y mocos y al cumplir los dos años otro. Y hasta hoy, que tiene 28 meses. ¿Toco madera? Si, todos los días, porque ella es niña de guardería donde hasta hace unos meses todavía había bajas por la varicela (que por cierto mi niña no pilló porque la vacuné -en su edad está fuera del calendario de la seguridad social, pero hicimos el esfuerzo y ha tenido sus frutos-)

¿Y porqué me he acordado de todo esto? Por el post de la madre del Gremlin (la nombro sobre todo porque está bien arriba en el ranking madresférico y así la ayudamos un poco más ;)) que habla de la playa (la arena, los hongos..) y recordé que a mi me encanta la playa con arena, hongos y algas incluidas (aunque me da asquito cuando se ve la porqueria flotando) pero ojos que no ven…

Buen verano y espero que los que esteis en la playa disfrutéis por mi que este fidne toca quedarse enclaustrados!!!