Yo si, fueron cortas, tranquilas, viajeras, familiares, relajantes… Como a mi me gustan.

Empezaron con una boda… que os contaré detenidamente en otro momento.

Les siguió un magnífico jacuzzi, en Mijas costa, San Diego Suites. Un lugar, alejado del mundanal ruido (bueno, se escucha cada media hora el trenecito que conecta varias urbanizaciones). Además es como si estuvieras en otro país, concretamente U.K. ( el Reino Unido), abundan por tooooooodas partes. Además de rusos, portugueses y otras nacionalidades.

Lo que más me gusta:

Una piscina de esas caribeñas, con formas redondeadas, rodeados de palmeras. Animación nocturna, con un mago que sacaba luces de nuestras orejas y cantantes en vivo (en español y en inglés). Playa cerquita, poco concurrida.

Y lo mejor, este año hemos tenido jacuzzi en el apartamento, que para mi es un lujo.

Lo que menos me gusta:

Es lo que tiene estar alejado del mundanal ruido, si te quieres acercar a él, necesitas el coche.

Tiene animación para los niños, pero sólo para niños a partir de los 4 años (la mia tiene 2 y medio)

Está muy cerquita de Fuengirola (se puede ir dando un paseo), así que nos acercamos al zoo (Bioparc) y al Tívoli que está en Benalmádena. Pero esa parte os la cuento otro día.

Una semana después, cambiamos de ciudad pero seguimos oliendo a mar Mediterráneo. Alicante, El Campello, playa kilométrica de arena fina fina y amarilla. El mar en completa calma, cual balsa de aceite, fue la mejor bienvenida. Luego el Levante hizo su aparición, pero es que todos querían vernos!!!!!!!!! Fue visita familiar, así que, a parte del mar, disfrutamos mucho de primos, tios, abuelos, mi niña sobre todo. Para ella, a parte del recuerdo de sus primos a los que nombra sin cesar, ha sido el verano de su Nancy (“mi pima Aitana tamben tene una nansi”). Y os puedo asegurar que esta muñequita ha cambiado bastante, y no sólo en la cara. Además, la moto es resistente… Mi niña se ha subido ya cuatro veces, saliéndose la maleta, y ¡¡¡¡no se ha roto!!!!!!

Tiene escondites por todos sitios

Y así terminaron nuestras vacaciones, volviendo a casa, y a la rutina. Que por otro lado, nos hacía falta debido al dolor de garganta y la fiebre que asolaron mis últimos días de descanso.