Desde el momento en que te quedas embarazada te surgen los primeros miedos. Los míos sólo llegaban hasta el parto, creo que no pensaba mucho más allá que el simple hecho de tener ropita, pañales, toallita, cremitas, cuna, bañera y carro. Vamos que sólo pensaba en las cosas que le harían falta y no en los miedos que tendría.

Una vez que nació, el principal temor era que dejara de respirar y yo no me diera cuenta. Así que siempre procuraba fijarme en si se movía su pechito o su tripita. Sobre todo por la noche, cuando dormía más de dos horas seguidas…

Y seguimos..

… que se atragantara comiendo o con algún juguete (este me persigue, no quiero ni que mire los frutos secos o las palomitas, al menos el nocturno creo que lo tengo superado, sobre todo por que se le oye respirar desde cualquier lado de la casa y se que está dormidita)

… que se manche. Que madre más pesada soy. Ayer le pongo sus medias caladitas que me regaló mi suegra y cuando termino de ponerselas, mientras ella está sentada en su sillita, le sujeto la cara y le digo mirándola a los ojos, cual mamá amenazadora: “llevas las medias blancas, no te puedes sentar en el suelo ni arrastrare, vale?” “vale” me contesta la pobre. ¿Sirvió de mucho? Lo dudo, por lo menos estuvimos en casa de mis padres y todo lo lo que se sentó, gateó y se arrastró fue en un suelo que mi madre procura tener limpio. Si, los leotardos para frotarlos un poquito antes de la lavadora…

… que se caiga. Y siempre me dicen, “pero si no se cae no aprenderá a levantarse”. Lo se, lo se pero es que es superior a mis fuerzas. Ya he conseguido no soltar el gritito “ah” cuando se cae…

… que le hagan daño otros niños. Esto es inevitable, ya lo sabemos. Ella tiene que ir al parque, tirarse por el tobogán y aprender a jugar con los demás, pero yo me tengo que morder los puños y hasta la lengua!!!

Supongo que iremos superando etapas y que a muchas de vosotras os preocupan otras muchas y variadas cuestiones sobre vuestros hijos. Lo mío sólo acaba de empezar…