Todo proyecto y encuentro que se hace, lleva consigo un trabajo anterior que tiene como resultado y objetivo dicho acto. Es decir, el I Evento Madresfera en Andalucía, de la mano de CoSfera, no fue solo el hecho de vernos allí, de comentar tantas cosas, sino todo lo que sucedió antes, durante y después. Si queréis, podéis leer crónicas del evento y ver fotos en los blogs de Bienvenidos a Lilliput y Vanina.

El antes, por mi parte, os diré que viene de la mano (muy de la mano) de Lanoa Handmade y Desaforando (visitas obligadas en esta lectura). Un proyecto emprendedor, familiar, lleno de artesanos que hacen cosas maravillosas. Yo sería la encargada de contar “Qué es Lanoa, como empezó, quien hay detrás del proyecto, quienes son los protagonistas y cómo evolucionamos” Y para quien no lo sepa es una plataforma para artesanos que empezó como escaparate para ellos de la mano de @ladymajan (arquitecta, madre, emprendedora y que no para quieta ni un minuto), con los artesanos y sus productos como protagonistas y que evoluciona abriéndose paso y dándose a conocer (por ejemplo con su “piloto” Lanoa Handmade Andalucia, por llamarlo de alguna manera). Y después de la parrafada, ya veis !qué responsabilidad!. Así que me tocó repasar el cómo iba a explicarles todo esto, con una presentación y viéndome en Internet.  Nervios a flor de piel.

El durante fue sencillamente genial. No me importó en absoluto madrugar para estar en Córdoba a las 10. El viaje fue de lo más ameno, claro que llevaba a mi amiga Sonia de compañera, y no metimos la lengua en paladar en todo el camino.

Llegar, conocer a Mónica de Madresfera, con su bebesférico y su acompañante. Volver a saludar a Pili y a Miguel, que tenía ganas de volver a verles porque transmiten ese optimismo del emprendedor y del #hacerhacerhacer que me han contagiado.

Encontrar entre los objetos artesanos una maravillosa caperucita de Feito na casa.

Colocar todos los productos de Lanoa con la ayuda inestimable de Sonia. Llamar a @ladymajan que estaba a su vez en el Dosdemarket presentando de nuevo productos de nuestros artesanos.

Y empezar…

Pedro y su Camino escolar en Córdoba. No os perdáis su presentación y su frase de inicio que me hizo emocionarme. Yo llevo a mi hija andando al cole en un acto egoísta de ahorrar gasolina, pero que al final me lleva a charlar durante 20 minutos con ella a la ida y otros 20 a la vuelta y descubrir mil elementos por el camino, recordando los colores, los días de la semana….

Entre culturas se quedó a los pequeños para iniciarlos en la música y en muchas cosas más. Cuánto me acordé yo de mi niña y lo que habría disfrutado con ellas.

Un desayuno especial de la mano de Un mundo de sabores y otras cositas especiales para chuparse los dedos.

Y llegó mi turno… nerviosa, pero muy ilusionada. Viendo caritas expectantes. Sabiendo que mi marido me estaba viendo via Internet. Y todo salió bien, nos reimos con algunas de las cositas que se me ocurrió decir (lo que hacen los nervios) cómo que las invitaciones no son solo para las bodas… si te divorcias también puedes enviarlas…. Cuando terminé fue el momento de los artesanos. Se acercaron, los retroclics de Pepa Pop triunfaron, así como las fundas de Les Volutes de Laura o el león de Chiribambola, entre otras cositas.

Un mundo de sabores nos contaron su experiencia en el ámbito de la repostería y lo que significa ser mamá emprendedora.

Y al final, llegó el momento de los sorteos. La primera, la libreta para las bloggers. !Enhorabuena Maite!

 

Y luego las bolsas del Pack Septiembre Power… que con tanta buena suerte repartió Sofía, la liliputiense menor de Bienvenidos a Lilliput. La casualidad o la suerte quiso que les tocaran a quienes se sentaron a su alrededor.

Y terminado el evento… recogimos los productos artesanos y nos marchamos a comer.

Sólo os puedo decir que fue una comida muy productiva, emocionalmente hablando. Y me quedo con muchas cosas, desde la felicidad que da hacer lo que a uno le gusta (sólo tenía que mirar las caritas de los emprendedores), de que conocer gente nueva aporta mucho mucho mucho, de que me voy a poner un punto Do it social en casa, en el coche, en el trabajo… así mi madre sabrá que he llegado, de que si me casara otra vez, colocaría un totem como el de Do it social para que fuera un evento vivo en las redes, y de otras muchas cosas.

Y deseando repetir, cual glotón que se ha comido ya su trozo de tarta, nos despedimos hasta la próxima.