Erase una vez un pueblo llamado Madresfera. Era un pueblo moderno, de poca edad donde tenían cabida todo tipo de personas. En este pueblo había una alcaldesa genial, mamá de un niño y una niña, a la que un día se le ocurrió que habría muchas madres y padres a las que les gustaría vivir cerca.

Así que, ni corta ni perezosa les ofreció la posibilidad de vivir en su pueblo al que le puso el nombre de Madresfera. Pero este pueblo tenía una peculiaridad: las casas se movían semanalmente. Sí, las casas cambiaban de posición entre ellas. Además, dividió el pueblo en barrios de 100 en 100. Pensó que sería una buena manera cambiar de vecinos de vez en cuando para así conocer a otras mamás, papás y niños (y abuelos, y tios, y tías, y amigos, y amigas…) y compartir experiencias

En Madresfera había todo tipo de profesiones, profesores, arquitectos, publicistas, periodistas, médicos, enfermeros, creativos, diseñadores, artesanos, tenderos…. Todos se ayudaban, tenían encuentros-eventos-desvirtualizaciones y se contaban sus aventuras en Twitter Square y Facebook Square.

De esta manera nació un bello lugar en el que todas y todos los que se dedican a  los niños encuentran su lugar, dónde lo positivo es lo primero y se valoran mucho mucho las sonrisas.

La casa de Caperucita está esta semana en el barrio de los cientoyalgo, concretamente en el número 122 y tiene por vecinos a Diario de Mujer , lleno de ideas sobre recetas, sexualidad, moda, libros, viajes y mucho más , y a La Pantigana, con ideas para reciclar ropa y transformarla en otras cosas y un poco de todo.

 

¿Quiénes son tus vecinos madresféricos?