La mejor versión de mi misma

Así es como me dibuja mi niña a sus dos años y medio

Ésta soy yo. No es un Picasso, ni quien lo ha dibujado sabe de arte abstracto. Es mi niña quien me dibuja. “Mamá esta eres tu”. Y mamá, cansada, sonríe.

No es la primera vez que me dibuja, a mi o a su padre, siempre el mismo dibujo. Pero a mi se me hace un nudo en el pecho: mi niña ya hace trazos conscientes con el lápiz. Algunos se reirán, pero descubrir lo que ella hace es darme cuenta que está creciendo a una velocidad vertiginosa!!!!!!!!! Y es  que ya la veo diciéndome: “mamá no se a que hora volveré, no me esperes levantada” Igual que hacía yo…

Sin embargo, me hace reflexionar ¿Cuál es la imagen que mi niña tiene de mi? Nuestros hijos son nuestros reflejos. Imágenes creadas a nuestra semejanza. Yos en miniatura. ¿Y qué quiero que aprenda? Pues no quiero que aprenda que su madre era una loca que le pegaba gritos y le daba la tabarra con el esto no se hace. Ay supernanny… lo que me queda por aprender… Mamá tiene que cultivar la paciencia, la serenidad y la templanza.

Cuando era pequeña, pensaba que cuando tuviera un trabajo, una casa, un marido y un hijo/a ya lo tendría todo hecho. ¡ Qué ilusa ! Me queda tanto por aprender…. Claro, yo no me daba cuenta de que aprendes inglés, matemáticas, sociales, historia, física, quimica y otras tantas cosas, pero en el cole no me enseñaban a no desesperarme cuando las cosas no me salían bien, a qué no todo siempre sale bien, a que cometer errores personales es importante para aprender.

Yo aprendí a que el día festivo lo que había que hacer era sentarse en el sofá, viendo la tele y dormitando. Y si no lo puedo hacer ahora me desespero. Es cuando me digo que tengo que reaprender, que nuestras creencias de base pueden cambiar a mejor, que a nuestra crítica patológica tenemos que transformarla en pensamientos mejores, más realistas.

Me gustaría que mi niña fuera la mejor versión de mi misma. Aún me queda trabajo en mi, puesto que ella será mi reflejo.