La vida tiene muchas casualides. De las que te alegras y de las que no. Hoy os hablo de una de las que te gustan. Juana, de Aire y Algodón, artesana de Lanoa (maravillosa creadora de abanicos, bufandas, camisetas, gorros) me habló por casualidad de una ONG que nació con la finalidad crear un proyecto educativo en una de las zonas más deprimidas de Lima (Perú) en la zona de los Chorrillos. Ella, entusiasmada, me contaba cómo habían conseguido crear una escuela para niños y cómo a su alrededor se había empezado a crear un asentamiento. Allí, en la escuela, no solo enseñan a los niños si no también a las madres, para que se forjen un futuro.

Y yo como profesora/maestra me emocioné, porque hay que tener muchas ganas y valor para lanzarse a un proyecto tan solidario y nada remunerado, hay que ser muy generoso para participar tan de lleno como lo hace ella. Eso me gustó, porque las buenas personas siempre tienen esos gestos.

Pero lo mejor es que vosotros mismos veáis lo que hace Rivendell. No os perdáis las fotos de la evolución de la escuela.

La escuela Allym-llay