Antes de nada desearos un muy buen feliz 2013!!!!!!

Durante mi infancia, las nocheviejas fueron sinónimo de fiesta, alegría, disfraces, reunión familiar de chiquicientas personas, sentadas alrededor de una mesa a la que faltaban sillas y colocábamos tablas entre dos sillas para crear un nuevo asiento… Nos reuníamos con los hermanos y hermanas de mi madre y sus correspondientes parejas e hijos en casa de mi abuela. La tradición, no se de quién heredada, era rellenar globos con confeti, inflarlos, que cada uno escribiera un deseo en su globo y colgarlos del techo. Al terminar las uvas los explotábamos todos y nos deseábamos un feliz año rodeados de papelillos y llenitos hasta las cejas. Luego venía el baile.

Hacía años que no lo repetíamos. Y no es que hayamos estado juntos físicamente, pero ya sabéis los milagros del mundo 2.0. En nuestro caso el whass up, grupo primos que creó una de mis primas alcarreñas. Y ahí pudimos disfrutar de la decoración de 4 de nuestras casas familiares.

4 casas en nochevieja

4 casas en nochevieja

Además pudimos ver lo que se comía en cada una de ellas, y prácticamente cenar juntos, con nuestras bromas, nuestros buenos deseos….

4 comidas en nochevieja

Fue emocionante volver a sentirlos, disfrutando de las fotos y videos que nos enviábamos, como si realmente estuvieramos juntos.

Sólo me faltó una casa que no tiene mundo 2.0 y a la que incluyo en el deseo de mi globo

globo trabajo

Nosotros pasamos la tarde con la niña. Le dijimos que era un día de fiesta y la pobre nos miraba con la boca abierta de sorpresa. Se puso su vestido de princesa, la corona, los anillos, las pulseras, los collares y allí que nos fuimos a casa de la Abuela (mi madre). Rellenamos los globos con confeti, los colgamos de esquina a esquina. Nos maquillamos con el estupendo maletín de maquillaje de Hello Kitti que el amigo invisible le regaló a mi niña. Pusimos la mesa, terminamos la cena y disfrutamos de la compañía de todos. Nos comimos las uvas mientras nos grabábamos con le móvil  Explotamos los globos tras las doce campanadas y disfrutamos del espectáculo pirotécnico del vecino que se supera cada año.

Y tras un poquito de música, nos volvimos a casa, con mi niña rendida pero feliz, muy muy feliz y eso me llena “de orgullo y satisfacción”

Iba a cerrar mi post con un deseo, pero sólo quiero que se os concedan los vuestros.