Esta expresión la utilizamos cuando reprochamos a alguien su tardanza en realizar una acción, en ayudarnos. O simplemente cuando se dan cuenta tarde de que algo había ocurrido.

Cómo cuando necesitamos urgentemente un documento que no encontramos, y lo solucionamos pidiéndolo de nuevo. Fijo, que en cuanto llegues a casa aparece. Es entonces cuando exclamas: ¡A buenas horas, mangas verdes!

Pero, ¿de dónde procede esa expresión?

A finales del siglo XV, los Reyes Católicos fundan el cuerpo de los cuadrilleros de la Santa Hermandad. Este cuerpo era la policía rural de la época cuya función era ayudar a las gentes de los pueblos y, por otro lado, perseguir y castigar los delitos que allí se cometieran. Tal y como imagináis, este cuerpo no era puntual y en muchos textos de la época podemos ver muestras de ello.

Las mangas verdes… el color de las magnas de su uniforme.

La Santa Hermandad

¿No os suena que ahora también tenemos un cuerpo de seguridad del Estado, en las zonas rurales (y no tan rurales) con ese color?