¿Podéis seguir la velocidad del mundo?

Lo primero que voy a hacer es contestaros a la pregunta. No, definitivamente no. Y no se deciros porqué, aunque creo que habría varios motivos, como el hecho de no conseguir centrarse en una sola cosa cuando estás pensando en mil a la vez.

Velocidad, by Ladymajan

Empecé a escribir este blog casi como una pequeña terapia a las mil cosas que pasaban por mi cabeza, pésimos estados de ánimo, desconexión del mundo y placer personal porque, sencillamente me gusta escribir de todo lo que se me pase por la cabeza. Últimamente leo mucho esos “consejos” para que tu blog sea más leído. Y me he parado a pensar: si, escribo un blog para hacer públicos mis pensamientos, pero realmente no busco miles de lectores, si no sencillamente expresarme.

Y en este inicio de primavera, que ha tardado en llegar, digamos que desde primeros de marzo he notado en mi vida-cuerpo-alma algunos cambios. He dejado de hacer cosas que hacía, con las que disfrutaba, he dejado de estar al día de blogs, plataformas online, amigas, compañeras, facebook.

¿Porqué? ¿Me ha vuelto a absorber mi trabajo?

– Un trabajo de media jornada pagada pero en el que te involucras en tu tiempo para preparar las clases.

– Un día a la semana que voy por la mañana y que al final acabo perdiéndola.

– Lleva y trae a mi niña a su cole. Y cuando ella está en casa… ya no hay mucho más que puedas hacer más que estar con ella.

– Esos libros que llevo atrasados y que leo aunque sea media hora.

¿Y qué fue del fin de semana? 

A eso tengo respuesta, lo quiero para mi, enterito, desde el viernes noche hasta el lunes al levantarme. Lo quiero para ver a mi niña crecer, hablar, llorar, reir, ver pelis, escuchar música, bailar, pintar. Lo necesito. Para leer, dormir la siesta, pasar el rato con marido, hacer el amor.

¿Y dónde quedó mi creatividad, mi ilusión, mis castillos aunque fueran en el aire? 

No lo se, no lo se. Estoy más en plan sujeto-pasivo. Y me da mucha, muchísima envidia de ver como grandes emprendedoras se mantienen dentro de la rueda, creando, inspirando. Si, va por ti, por tu aniversario emprendedor. Vas a una velocidad-ritmo impresionante, que me emociona. Lo peor es que no encuentro el momento para que me cuentes y a veces creo que en tu vorágine tampoco lo tienes. Te admiro. Porque a cabezona, como quien nos unió (aunque en este caso lo tuyo no es físico), trabajadora y constante no te gana nadie.

Y me he acordado aquel post de Desaforando, My slow life. En serio os digo, queridos amigos del mundo cibernético, que no aguanto este ritmo, que me cuesta mucho llevar vuestra velocidad, que pasáis ante mis ojos como AVEs, que vosotros vais en el coche en quinta y a mi la tercera ya me marea, que me pierdo muchas de las cosas que decís  hacéis, comentáis, que os pongo en favoritos, que os marco en twitter para leeros otro día y que nunca llega ese otro día. Hago lo que puedo, no doy para más. Mi tiempo y prioridades no dan para más. Y me gustaría aceptarlo así. Tal y como acepto que tengo alumnos que aprenden más despacio que otros.

Así que, sin dejarlo para mañana, voy a ser realista, poniendo metas a corto plazo. Me gustaría disfrutar de todo esto todos los días, pero ahora mismo no puede ser y también lo acepto. Me voy a dar mi tiempo, sin culparme por ello. Y poco a poco retomaré el ritmo.

¿Y tu? ¿Cuál es tu velocidad?