Vuelvo a la Blogosfera.

De lejos intuyo el mar. Sé que está detrás de las palmeras. Se huele desde aqui.

Al otro lado del mundo, ya no se si por Las Vegas, el Cañón del Colorado, San Francisco o Hawai está My Far Away Frienship con su husband. Un poco más cerca, mi flamenca estará despierta ya por su peque. Hace una semana que pasamos “la noche” juntas. Yo, a la de Sorihuela la veía por una pantalla, vestida de blanco, radiante, guapísima, con sus libélulas en el pelo, feliz, disfrutando de sus amigos, su familia. El placer de las cosas bien hechas. Mi flamenca estaba también preciosa, con su adorno en el pelo y su vestido verde (cuanto te costó encontrarlo). Yo rodeada de tanta felicidad no pude hacer otra cosa que contagiarme.

Podéis encontrar estos anillos en Claire's. A mi me tocó BEST. Y me encanta.

Podéis encontrar estos anillos en Claire’s. A mi me tocó BEST. Y me encanta.

Y a la ida y a la vuelta, rodeados por el mar de olivos, buscando dinosaurios, vacas o caballos en el paisaje, mi niña disfrutó de Bolt. Esa peli con la que lloró porque Bolt no encontraba a Penny. Esa que tanto le gusta. Esa canción que cantamos y bailamos siempre juntas. Esa que me recuerda a todos mis amigos perrunos que han pasado por mi vida. Los que se fueron y también los que están. Incluido ese paracaidista, que quiso volar desde un cuarto piso, que sólo se ha roto las patitas y en el que sus dueños están poniendo todo su amor y ahorros para que salga adelante. Amistad perruna.

Y esa reflexión me ha traído de nuevo al ordenador, en esta mañana fresca en la costa, donde nada perturba las ramas de las palmeras. A una hora en la que sólo los barrenderos y los que hacen deporte pasan bajo la terraza. Disfrutando de la soledad mañanera.

V.O.